San Francisco de Campeche a Martes 09 de Marzo de 2010


Temores
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 Enrique Peña Nieto sale a censurar que César Nava, el presidente del PAN, haya roto el acuerdo político suscrito entre ellos, para no ir en alianzas políticas en el Estado de México.

Pero que creen… en el Estado de México no hay elecciones en 2010. ¿Tiene caso entonces que el gobernador se pelee por unos comicios que de suyo ni siquiera le tocan la puerta?, ¿puede el argumentar que se violentó su llamado pacto si en esa entidad el PAN no ha hecho ninguna alianza simplemente porque no hay elecciones?
El tema del pacto de Peña Nieto no inquieta a los panistas, menos a los perredistas. Aquí, el tema es que Peña Nieto junto a Beatriz Paredes, se arroga el derecho de delinear la política interna de su partido y, con ello, bordarle puntadas a su aspiración presidencial pisoteando el derecho de los demás aspirantes.
En el lance, lo acompaña una presidenta del PRI que, a ratos, pareciera ser un peón más al servicio de Peña Nieto que una mujer independiente, responsable de conducir un partido político en el que los intereses de los militantes no necesariamente pasan por la aspiración del gobernador mexiquense.
Mientras tanto, en el PAN César Nava tiene como obligación primera conducir un partido político que no sólo debe apoyar al Presidente, sino también responsabilizarse de lograr que sus políticas públicas puedan concretarse, y además, tiene también la responsabilidad de ganar elecciones.
Aquí no vale que si Nava no pidió línea, que si Gómez Mont se inmoló o que si el presidente estaba o no de acuerdo. El tema es simple: en el PRI de Paredes y Peña, están dispuestos a traicionar en aras de un provecho político personal y en este caso dejan al descubierto que los demás priístas del país ni siquiera les importan y menos los toman en cuenta.
¿Estaban enterados los demás gobernadores del pacto?, ¿sabían que tenían que enrutar a sus diputados federales a una votación a favor?, ¿lo hicieron?.
El tema deja además en evidencia que Peña Nieto no puede o no quiere acordar con los demás actores dentro del PRI y deja claro que Paredes ya juega con cartas marcadas al apoyar a Peña Nieto sin consultarlo con Manlio Fabio Beltrones, el líder del Senado, y menos con otros gobernadores como Fidel Herrera, Rodrigo Medina o el propio Ulises Ruiz. Lo grave, es que el compromiso de Paredes y Peña tendría necesariamente que pasar por el Senado. 
En este infundio del pacto, la pregunta que subyace a las demás es muy simple: ¿Por qué hacer un pacto político antializancista en el Estado de México a cerca de dos años de sus comicios más próximos?, ¿tanta certeza tienen hoy que esa entidad?
Otras preguntas flotan en el aire ¿Beatriz y Peña ya van amarrados para luchar por la presidencia?, ¿Manlio, Fidel y hasta Ulises ya fueron desahuciados por ambos como rivales?,¿los dados de la dirigencia ya están cargados tal y como sucedió con la dirigencia de Roberto Madrazo?
Valdría la pena reflexionar, porque César Nava, después de todo, ganaba tiempo y no afectaba al PAN lograr un acuerdo para el gobierno, el gobierno de su partido, sobre todo para una elección que se daría hasta 2011.
Lo grave es que, después de pedir el pacto, Paredes y Peña dejaron claro que sus acuerdos no los hacen por su partido, sino para obtener un beneficio electoral.
Queda claro que su discurso del no pasarán más impuestos es pose; queda claro que su argumento de que las alianzas son malas, es falsa pues las concretan ellos con el Panal, con el Verde y hasta con el  PT.
Hoy, Peña y Paredes se aliaron y aceptaron pactar para autoprotegerse, pero lo peor, para darle la espalda al PRI y sus correligionarios, esos que una representa y él otro quiere abanderar en 2012.
Peña y Beatriz quieren ser presidente y ahora, unidos, mienten y descalifican, pero evitan sus propias razones, esas que son inconfesables.