San Francisco de Campeche a Jueves 04 de Marzo de 2010


El pleito deja
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No cabe duda que la relación que han logrado armar el gobernador Fernando Ortega Bernés y el alcalde capitalino Carlos Rosado Ruelas se ve sólida.

El gobernador demuestra que respeta la decisión de quienes lo llevaron a él a la gubernatura y el alcalde hace lo propio mientras ambos honran a los electores todos.
¿Quién gana? Ganan todos, pero como en toda historia siempre hay alguien que pierde y en Campeche pierden quienes le han apostado al pleito y al enfrentamiento.
Dicen los que saben que cuando uno no quiere, dos no pelean y vaya que han intentando enfrentar al gober y al alcalde, por fortuna sin éxito.
La buena relación entre las autoridades le da a la sociedad un mensaje de que las cosas pueden pasar, que se pueden hacer y ojalá se hagan.
Sin embargo, esta luna de miel que tan bien se ve debe terminar porque, para unos, Carlos Rosado es el activo más sólido electoralmente del PAN y pues quienes deseen llegar a la gubernatura del 2015 saben que se lo encontrarán en el camino.
¿A quién le interesa descarrillar el trabajo de la Comuna? A todos los que perdieron su negocio ahí y a todos los que quieren recuperar ese presupuesto para continuar el saqueo, ese que a ratos ven en el vecino pero no en quienes lo comparten con ellos, como ha sido desde hace sexenios.
Carlos Rosado no puede ser ingenuo y creer que todo será miel sobre hojuelas porque aunque la relación con Ortega sea excelente, entre los colaboradores del gober habrá quienes quieran destacar, emprender una carrera política y verán como un buen reto destronar al PAN de la Comuna y ganar esos puntos para un nuevo proyecto.
Pero también habrá quienes ataquen a Fernando por no entorpecerle la vida a Carlos. Es normal, en el Campeche priista desde 1928 hay inercias difíciles de acabar y de poco valdrá la vocación democrática real o fingida de los actores políticos de hoy cuando los intereses afectados empiecen a presionar.
Hasta ahora, los golpes se los ha llevado el alcalde y han sido precisamente de los primeros afectados: los que perdieron la influencia, los que perdieron el dinero, los que perdieron el control y los que ahora tendrán que pagar antes de ser exhibidos con lujo de detalles como los principales depredadores de la ciudad.
Ahora, los ciudadanos, los que votaron por uno y por otro son los que tienen la obligación de respaldar a sus autoridades y no dejarse llevar por los agoreros de la desgracia perpetua, los que hablan porque se les cerró una llave que los llevó a ser inmensamente ricos en un pueblo plagado de pobres.
Hoy, los campechanos tienen la oportunidad de ver cómo se gobierna desde la alternancia y si bien el alcalde tiene un reto que tiene que vencer con resultados, Ortega también se enfrenta a esa realidad que lo llevó a ser el gobernador y que la gente decía: “es buena gente”.
¿Serán ambos capaces de sobrellevar esa relación a pesar de todos los vientos y mareas que ya empiezan a soplar? Creemos que sí porque la diferencia de partidos no puede ni debe ser un obstáculo para servir a la ciudadanía que, por lo pronto, exige resultados en todos los ámbitos.
Esperemos que la prudencia sea una divisa corriente en esa relación y que el interés superior esté de lado de ambas partes y que, los dos, tengan claro que los enemigos de Campeche siempre han sido y serán los mismos. Además, tienen nombre y apellido.