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San Francisco de Campeche a Miercoles 03 de Marzo de 2010 MEGA ALIANZA
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El PAN, el PRD, PT y Convergencia podrían ir aliados y sin que falte nadie para enfrentar al PRI en Quintana Roo. La mega alianza, como la han bautizado medios nacionales y regionales, es la última parada de las negociaciones panistas por la necesidad de su presidente nacional Cesar Nava de sobrevivir el destino que tocó a su amigazo del alma Germán Martínez el año pasado cuando el PAN perdió una elección más y quedó en números rojos. La urgencia además también llega desde Los Pinos con un presidente que juega a los pactos con el PRI vía gabinete y a jefe de la campaña panista vía Nava. Doble papel del Presidente de la República que lo confrontó la semana pasada con la gobernadora yucateca Ivonne Ortega al llegar sin avisar a un evento del electorero programa “Oportunidades” previa rechifla a la gober yucateca, a la que después de meterle tanta lana a su imagen y gobierno fashion le alteraron el yucatequisimo “hua” caricaturizándola por la chifladera recibida en una función de box. Insisto lector si usted es de los que todavía tienen memoria de lo que pasó en el 2006 “el PAN, el PRD, PT y Convergencia podrían ir juntos en alianza para competir contra el PRI en Quintana Roo”, atrás quedarán presidentes espurios, gobiernos legítimos, algoritmos electorales, Hildebrando, los debates, la toma de Paseo de la Reforma, la protesta constitucional del presidente entrando por la puerta de atrás, el voto por voto casilla por casilla, y cuanta cosa se le ocurra a usted que pasó después de la polarizada y sucia elección del 2006.
Y leyó usted bien: es 2010, no es 1988, cuando el partido hegemónico, el megaPRI, pisoteaba a la oposición y tiraba sistemas electorales, el pasaje de finales de los 80 bien pudo presentar la construcción de un frente mega opositor, nunca ocurrió, prefirieron las ‘concertacesiones’ de Cárdenas y Fernández de Cevallos con Salinas, si con Salinas y megalodonte PRI. Ahora el PAN está en la presidencia. Ya sacaron al PRI de Los Pinos y sin embargo no son lo suficientemente fuertes para encarar solos las elecciones locales a un par de años de la próxima elección presidencial. Una vez más se confirma que sólo pudieron retener la Presidencia de la República en el 2006 por una serie de eventos desafortunados que le cayeron encima a un ensorbecido López Obrador, y la intervención electorera de Vicente Fox.
Como partido, el PAN pesa mucho menos que el activismo gubernamental, y ahí es donde el PRI y sus múltiples capas de poder sus virreinos, sus caciques, los liderazgos regionales , el concepto de maquinaria, y la programación política priista que el panismo no pudo extirpar en las entidades federativas después de diez años, ni siquiera siendo Calderón más antipriista que el mismo Vicente Fox. Por historia, por tradición, por formación y por sus acciones y las de su gabinete, y aun cuando la izquierda no lo reconoció y sí lo hizo el PRI, el presidente es mucho más antipriista que antiizquierdista, y la prueba de esto son las alianzas impulsadas por su dedo meñique Cesar Nava restregándoselas en la cara a los tricolores.
La lógica pues de esta mega alianza es demasiado básica y solo está escondida en los entretelones de una negociación descarriada entre funcionarios grises sacrificables y desechables como Fernando Gomez Mont y Agustin Carstens con el PRI, a favor de las negociaciones reales y de tiempo atrás entre Cesar Nava y la cúpula perredista. El fundamento primero y antes que nada es contra el PRI y la cultura política que representa y que los panistas como el presidente detestan, la alianza esta impregnada sobre todo de un halo antipriista innegable, el segundo argumento muy lógico también y nada mas comprobable que viendo las últimas encuestas que ubican al PRI con el candidato de mayores preferencias, y como partido siete puntos por encima del PAN, y diecinueve por encima del PRD, partido que regresa a su tope histórico de 11% de las preferencias, esta segunda lógica es de sobrevivencia para el gobierno y la dirigencia panista y de legitimidad para la cúpula perredista que defenestró a López Obrador, cúpula perredista donde qué cree usted, se mantiene vivo, coleando y operando un tal Manuel Camacho Solís, que conjuga para variar estos dos elementos el antipriismo puro contra el partido que no lo hizo candidato a la presidencia, y la búsqueda de la legitimidad para un partido que muy probablemente postule a su embrión e hijo político Marcelo Ebrard, que por cierto no pasa de 9 puntos en las últimas encuestas de presidenciables.
No hay que moverle más a la olla para ver el fondo, con proyectos económicos y con visiones de nación nunca mas diferenciados, y con una doctrina distinta históricamente las mega alianzas de hoy entre el PAN y la izquierda tienen solamente como hilo conductor el antipriismo que sigue siendo parece el enemigo público número uno políticamente para los partidos que parece no saben hacer otra cosa que ser oposición de los tricolores. ¿Qué esa película no se había terminado en el 2000? Parece que no, aunque por ahí dicen que las segundas partes nunca fueron buenas.
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