San Francisco de Campeche a Lunes 08 de Febrero de 2010


ROMPER EL CIRCULO
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 Cada vez que se habla de la relación Pemex-Campeche es inevitable pasar por el lugar común de lo poco que le ha tocado al estado por los cuantiosos recursos petroleros que le brindó al país la Sonda campechana, históricamente la más productiva, y que ahora va decayendo a niveles bastante sensibles. Lo que sabemos es que Pemex estará en Campeche todavía por unos años más y que su presencia como agente económico en el Estado seguirá siendo un factor de cambios sociales, ambientales y políticos. 

Por eso es importante retomar para el debate el acuerdo por la relación productiva que firmó en Ciudad del Carmen la semana pasada el gobernador con la cúpula de la paraestatal, y con el secretario del Trabajo Javier Lozano como testigo de honor, que el día anterior firmó el acuerdo para la productividad en Campeche. La firma con Pemex no fue un evento menor; por el contrario, trajo muchos ojos sobre el Estado, tanto así que el propio secretario del Trabajo, Lozano Alarcón, aprovechó los reflectores del momento para destapar en una entrevista para Telesur sus aspiraciones presidenciales que le dio la vuela a las primeras planas nacionales y a los noticieros del país. 
Este acuerdo reabre el debate de siempre para el Estado y su relación con la empresa petrolera nacional. ¿Cómo terminar con las posturas demagógicas de Pemex para con el Estado y también las poses fuera de lugar desde el gobierno para con Pemex? La relación en los últimos años ha sido agridulce por la falta de una plataforma de desarrollo conjunta. Siendo honestos, siempre se ha tratado de pedirle más dinero a Pemex, nunca lo dio, sino hasta hace un par de años cuando se incorporó a Campeche en el Fondo de Excedentes Petroleros y se reconoció su estatus de estado productor. Vino entonces un presupuesto histórico ese año, que fue saboreado por muchos como una victoria contundente, sin embargo, la caída de los precios del petróleo, la coyuntura negativa financiera mundial, y la corrupción en el manejo de los recursos, diluyeron los nuevos recursos que llegaron al Estado. La ausencia de un marco común de desarrollo entre la empresa y el Estado se hizo más notoria que nunca. 
La cosa, entonces sabemos, no es de tener más para gastar, sino tener más, gastarlo mejor, saber en qué, quién y cómo se gastan los recursos petroleros, muchos o pocos que le toquen al Estado. De ahí que valga la pena retomar los puntos más importantes que toca el acuerdo. En materia económica el fomento a la inversión, la promoción de los proveedores y contratistas locales, la formación de recursos humanos de alto nivel para generar cadenas productivas en el estado dentro de la industria petrolera, esto es, más campechanos trabajando en Pemex y con un mejor nivel técnico, científico y profesional, las obras de beneficio mutuo -donde hay que tener mucho cuidado con la lana que se invierte y que no se convierta en botín-, y un punto bastante interesante, la visión del desarrollo regional para El Carmen en la Península de Atasta y del puerto Seybaplaya en Champotón como puntos clave de desarrollo de operaciones estratégicas para Pemex. Recordemos que la transformación y el mejoramiento del puerto de Seybaplaya es uno de los puntos que sacó a Campeche de la carrera por la refinería que se quedó en Tula, Hidalgo. 
En el eje de desarrollo social, el acuerdo incluye seguridad -por supuesto que en primer lugar-, protección ambiental y restauración ecológica. En este punto se abre un espacio clave para que las organizaciones ambientalistas que por años le han reclamado a Pemex el desastre natural que ha ocasionado en la zona se metan a trabajar fuerte en colaboración con el Gobierno para formar anexos técnicos para el acuerdo que contribuyan a diagnosticar la dimensión del cochinero en la Sonda de Campeche y restaurar los daños ocasionados a ecosistemas completos. Otro punto incluido en el acuerdo es el fortalecimiento de la imagen pública, donde hay que poner el ojo para que precisamente se rompa con la vena demagógica histórica de los gobiernos locales en su relación con Pemex, pues como dicen, no se trata de que sean alegres compadres, sino buenos colaboradores. 
El séptimo punto en materia de desarrollo social es la transparencia y rendición de cuentas, que de acuerdo con el documento firmado incluirá poner la información en los medios masivos de comunicación y en Internet sobre los programas, proyectos, obras y acciones que se llevan a cabo como resultado del acuerdo marco, así como los montos de los mismos, beneficios sociales, población beneficiada, avances físicos y muy importante avances financieros periódicos, estados de cuenta bancarios. Es decir, el acuerdo se va hasta la cocina en materia de transparencia en cuanto a las obras de Pemex en conjunto con el Gobierno. Hay que estar muy atentos para saber en qué páginas electrónicas y en qué medios, y a partir de cuándo empezará a fluir esta información, porque de verdad en este punto de la transparencia se metieron ahora si hasta las cuentas del banco y eso es todo un reto para el Gobierno y para Pemex que vale la pena reconocer. Y habrá qué ver que tan eficientes son para que luego no vayan a quedarse a medias. Como vemos, el documento firmado tiene muchos puntos finos y otros por afinarse, pero vale la pena que usted lector conozca lo nuevo en esta relación de amor y desamor entre Campeche y Petróleos Mexicanos como dice el Dr. Gerardo Mixcoatl en estos casos de verdad la diferencia es saber.
DE LOS DISTURBIOS… PUNTOS OPACOS
Totalmente reprobable los excesos que cometieron los agentes judiciales que presuntamente mataron a un taxista detenido horas antes en la Subprocuradura de Carmen, aunque con enredos y muchas cosas por aclarar, los culpables deben ser severamente castigados… 
Pero hay una realidad que se sabe desde hace tiempo en las corporaciones y en informes de seguridad del Estado, de los llamados taxistas supernumerarios en Carmen, o los que conocemos como Martillos en Campeche, que son aquellos que se emplean pagando un derecho para manejar un taxi, pero no son los dueños de las placas, la mayoría trabajadores y honestos que tienen en el taxi una fuente de recursos dignas para su familia, pero otros sí pueden estar metidos en redes delictivas de todo tipo beneficiados por su capacidad de movilización y la impunidad de la que han gozado históricamente los sindicatos de ruleteros que le han ganado el valor a las policías… los taxistas están de nuevo a la palestra en el caso de Carmen donde se presume que el taxista fallecido fue vinculado con una extensa banda de ladrones de casas habitación de la que formarían parte varios “supernumerarios“, de esos mismos de los que cerca de 200 de un total de 400 martillos carmelitas tomaron el edificio de la subprocuraduría y lo destrozaron queriendo linchar a los agentes y al propio subprocurador Cicler Zavala… pero la existencia de esas redes delictivas con puntos de encuentro entre los taxistas parece que se viene investigando no nada más en Carmen, sino también en la capital.