San Francisco de Campeche a Jueves 04 de Febrero de 2010


Transparencia
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El presidente de la Gran Comisión del Congreso local, Víctor Méndez Lanz, nos enseña una máxima de la tolerancia política: como el Dr. Gonzalo Bojórquez Risueño es médico odontólogo, pues que no exija transparencia en el actuar del gobierno y que no exija a los diputados que modifiquen la ley del ramo para que todos los campechanos sepamos cómo gasta quienes son empleados nuestros.

El alto grado de tolerancia exhibida por el pastor de la legislatura nos pone a pensar qué sucederá entre él y los demás actores políticos cuando las leyes que se propongan no sean de su agrado.
Pero lo verdaderamente digno de censura es si el diputado administrador de empresas, como se ufana, debería ser legislador porque no es abogado y, con su criterio, simplemente no podría hacer leyes.
Sin embargo, la pregunta sería ¿qué empresa administraría entonces el diputado si en su vida sólo ha sido funcionario y nunca ha tenido, que se sepa, práctica privada?
Empero, lo más dantesco es que un legislador, que lo elegimos los ciudadanos para que nos represente, nos salga con la grandeza de censurar la transparencia y ello nos fuerza a preguntarnos que quizá lo afectó el deja vu de que hubiera sucedido si esa legislación hubiese estado vigente cuando fue tesorero, delegado del IMSS, alcalde de la ciudad capital, por citar sus cargos más recientes.
La promoción de una ley que pueda anular la decisión del órgano de transparencia debiera asustarnos a todos los campechanos porque, digámoslo con certeza, en los últimos 12 años nadie supo a dónde fueron a parar los activos fijos contruídos con recursos públicos y rentados a las maquiladoras.
No supimos en cuánto se rentaron, a dónde fue a parar ese dinero, cuánto en realidad se gastó en su construcción y mucho menos si los concursos mediante los que se adjudicaron fueron honestos.
En el sexenio pasado, tampoco supimos el destino de 42 mil millones de presupuesto ejercido en el penúltimo y último año de gestión y las obras, esas que resolverían los grandes problemas de la entidad, simplemente no dieron resultado aunque si significaron gasto y las únicas que vemos son aquellas que se realizaron con recursos federales.
El Diputado local de referencia en realidad ¿cree que es favorable su veto a un personaje como Gonzalo Bojórquez Ruisueño, quien sacó los asuntos electorales sin complicaciones, que ha sido responsable en el manejo y en el ejercicio de la entrega de información a la sociedad?
Será que ¿alguien le dijo que el médico odontólogo era parte de su cofradía, cómplice de más de una operación turbia o un simple empleado del Ejecutivo?
Cuando hoy salen a descalificar al Dr. Risueño, ¿los priístas olvidan quien lo propuso para encabezar ese encargo?, ¿se olvidan que su compañero de labor Tirso Agustín de la Gala, hoy flamante tesorero, lo acompañó en esa encomienda?, ¿sienten que quedan muy bien ante la sociedad exhibiendo su torpeza y su necesidad de opacidad para seguir destinando los recursos públicos a rubros inconfesables?
Mal que quien lidera hoy la presente Legislatura se exhiba como un intolerante y ratifique la convicción que muchos campechanos tenemos que su paso por la administración pública ha sido tan oscuro como el color del columnista.
Mal que quienes son electos para revisar y ser un contrapeso del gobierno no tenga el empacho de exhibirse como un aliado del Ejecutivo en lugar de un aliado del pueblo.
Viniendo del diputado señalado, la contradicción no nos asusta porque fue promotor de la impugnación de una decisión del Ejecutivo, de su mismo partido, de promover un reconocimiento al extinto secretario de Gobernación. Hoy, lo que habría que preguntarse es ¿a quien sirve Mendez Lanz? Porque queda claro que al pueblo de Campeche no.